Capítulo XX

Pausas y silencios: énfasis y conclusión

La ausencia de sonido también forma parte destacada y directa dentro de la comunicación y de la expresión verbal. El silencio —debidamente articulado— proyecta determinadas actitudes y sentimientos, sensaciones de expectación o efectos de conclusión a los receptores de un mensaje.

El silencio es una bella pieza que debemos manejar a discreción, sin abusar de ella, sin potenciarla más de lo que el momento y el concepto textual requiera, pero de aplicación obligada a nuestras intervenciones públicas y a las locuciones en off de nuestras producciones audiovisuales con absoluta seguridad de que su función expresiva y el efecto intuitivo que provoca en quien lo recibe es positivo e ineludible.

En capítulos anteriores, hemos comprobado que el aislamiento de uno o más términos entre espacios de silencio genera una potenciación del protagonismo del elemento o elementos seleccionados. Esta es una de las maneras más recurrentes de activar una enfatización especial a una o más palabras.

Y no existe ni un solo texto, ni una sola propuesta verbal, ni una sola locución audiovisual que esté exenta de la aplicación de este noble efecto rompedor de monotonías y generador de contrastes y brillos sonoros, de subrayados verbales y, a la vez, indispensable destacador de conceptos.

Pero si bien esta capacidad enfática es una de las piezas básicas de cualquier locución, no es menos cierto que posee virtudes comunicativas adicionales que posibilitan que el receptor comprenda, ordene, procese y estructure mentalmente el mensaje proyectado.

La técnica para activar este mecanismo de cierre de idea, de finalización de párrafo o de conclusión definitiva de una lectura o exposición verbal es simple y, a la par, efectiva.

Para ello aislaremos mediante una pausa los últimos términos de la parte del texto que corresponda (una, dos, tres o cuatro palabras será suficiente); en ese punto aplicaremos el silencio, la pausa, y su duración será directamente proporcional al grado de conclusión que deseemos transmitir a nuestros receptores, espectadores u oyentes. A mayor tiempo de ausencia de voz, más efecto concluyente se proyectará.

Finalmente, a los términos que hemos dejado aislados y que debemos verbalizar tras la pausa, se les aplicará una velocidad inferior a la que podríamos llamar «velocidad crucero» utilizada previamente en nuestra locución o exposición verbal.

Esta desaceleración aplicada al grupo de palabras separadas del grueso del texto previo tendrá más o menos velocidad dependiendo de si queremos transmitir un efecto de cierre parcial (una desaceleración menor) o uno de conclusión final (mayor efecto concluyente).

Como ya hemos evidenciado en capítulos anteriores, será con la escucha de los ejemplos adjuntos en el archivo de audio con lo que podremos comprobar nítidamente las sensaciones que la aplicación de esta técnica a un mismo texto, pero con distintas intensidades, provoca diferentes impresiones sonoras.

Pero las pausas, realizadas dentro de un determinado contexto, también inducen a despertar una expectación especial en el receptor del mensaje y, según su duración, a potenciar en mayor o menor medida este singular efecto. Los ejemplos del audio adjunto así se lo demostrarán.

Así que el silencio, la pausa y un complemento de variación de la velocidad de lectura o de la locución, permite incorporar habilidades y herramientas a nuestra caja de recursos y efectos sonoros para, en definitiva, facilitar la intuición, aumentar la comprensión y embellecer nuestra oratoria, nuestra comunicación verbal o nuestra locución profesional audiovisual.

ESCUCHAR Y PRACTICAR

Es el momento de escuchar y practicar

Aplicación de efectos de conclusión y de expectación sobre el mismo texto detallado, a continuación, incluido en el audio adjunto: 

De todos modos decidió ponerlo a prueba: (pausa que provoca expectación) agarró una piedra y la exprimió hasta sacarle unas gotas de agua.

De todos modos decidió ponerlo a prueba: agarró una piedra y la exprimió (pausa corta que provoca conclusión suave o parcial) hasta sacarle unas gotas de agua.

De todos modos decidió ponerlo a prueba: agarró una piedra y la exprimió (pausa larga que provoca conclusión definitiva) hasta sacarle unas gotas de agua. (desaceleración de la velocidad de lectura de las seis palabras aisladas del final).

Enlace al archivo en el reproductor Ivoox:

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Posgraduado Universitario Máster Oficial Comunicación Digital, Graduado en Periodismo y Titulado Universitario en Teoría de la Comunicación, en Información Audiovisual y en Comunicación Corporativa. Profesionalmente como periodista, desde sus comienzos hasta hoy, ha permanecido vinculado a lo largo de treinta años a diferentes emisoras de radio, públicas y privadas. Además, realiza colaboraciones como articulista, comentarista y tertuliano de radio y televisión. En el ámbito de la docencia, es formador en oratoria y locución audiovisual en radio y televisión de periodistas, locutores, actores, profesionales de medios de comunicación y de producción audiovisual, profesores de universidad, políticos electos y candidatos, altos ejecutivos, portavoces, profesionales liberales, gabinetes de prensa,  ponentes, universitarios, empresarios...