Capítulo XXIII

Norma de libertad creativa: «Nunca -1»

Una de las cualidades más positivas de la comunicación pública, de las innumerables que posee, es la de poseer una ilimitada capacidad de incorporación de singularidades personales —tanto gestuales como verbales— que permite que cada uno de nosotros, en las diferentes intervenciones públicas en las que aparecemos, podamos realizar una correcta comparecencia diferente a la de los demás intervinientes e, incluso, a las propias actuaciones nuestras que hayamos realizado con antelación.

Esta facultad no es fruto del azar, en absoluto. Corresponde a la puesta en práctica de determinadas acciones técnicas, previamente entrenadas, y debidamente aplicadas. Pero, volvamos al título del presente capítulo: «Norma de libertad creativa: Nunca -1».

¿NUNCA -1?

¿Qué es eso del «Nunca -1»? Pues que para alcanzar lo expuesto anteriormente, o sea, excepcionalidad, singularidad, personalidad, atracción e interés en nuestra comparecencia, es necesario articular acciones diferenciadoras mediante la aplicación de técnicas gestuales y verbales que, dada la potencia del impacto que provocan en el receptor de nuestro mensaje, debemos utilizar con responsabilidad y, de manera inexcusable, una sola vez en nuestra «vida comunicativa pública», he dicho bien, una sola vez.

La fuerza que proyecta una de estas enfatizaciones —como alguna de las que posteriormente detallaré— es tan grande, que exige un uso puntual e individual, sin repetirla nunca más, de ahí lo de «nunca -1». Todo ello es posible a esa ilimitada capacidad de creatividad a la que hacíamos antes referencia y que nos facilita enormemente encontrar para cada ocasión un gesto singular, una voz especial, que imprima un potente protagonismo al texto y al mensaje que pretendemos transmitir.

¿Cómo hacerlo? Primeramente, teniendo en cuenta el momento en el que vamos a activarlo dentro de nuestro discurso, ponencia o presentación. Generalmente, será en los últimos minutos de la intervención, aprovechando un instante y un texto que merezca ser fuertemente resaltado.

Le recuerdo que ya disponemos de técnicas de enfatización verbal suficientemente capaces de imprimir protagonismo a una palabra, frase o concepto, por lo que el «nunca -1» lo reservaremos solo para ese impacto inesperado y muy especial.

En segundo lugar, la excepcionalidad de esta técnica nos da la oportunidad única de salirnos de la habitual zona de elegancia postural y verbal en la que debemos siempre movernos. Sí, ha leído bien, por una vez podemos hacer un gesto alejado de la elegancia o modular con, por ejemplo, un nivel de voz excesivamente alto y nada cortés.

Ahora sí podemos saltarnos las normas habituales de comportamiento elegante y discreto, ahora sí podemos sorprender con movimientos extremos de nuestros brazos o nuestro cuerpo, ahora sí podemos coger una de nuestras hojas colocadas sobre el atril y lanzarla al aire, ahora sí podemos salirnos del espacio cercano al micrófono y hablar casi gritando, ahora sí podemos transmitir agresividad con un golpe al aire del brazo, ahora sí que podemos señalar bruscamente con un dedo a alguien o a algo…

¡Pero solo una vez, solo una, porque de lo contrario quedaría neutralizado el efecto por ser repetitivo y ya no provocar ni sorpresa ni impacto alguno!

Permítame decírselo de otra manera: ¡sea un poco travieso, algo transgresor y sáltese excepcionalmente la norma! Pero hágalo con el ensayo previo que toda comparecencia pública requiere, para que luzca improvisado y natural, creíble y original.

Recuerde que en esta técnica «casi» todo lo que nos envuelve es utilizable para su puesta en escena: el atril, el micrófono, los papeles y las notas, el bolígrafo, las gafas, las manos, los brazos, los dedos, la expresión facial, nuestro propio cuerpo… ¡y toda la capacidad creativa, distinta en cada ocasión, que usted sea capaz de incorporar en su intervención!

Arturo Graf, poeta y crítico literario italiano (Atenas 1848 – Turín, 1913), dejó una frase que, aunque breve, ilustra y expresa de pleno los deseos del presente capítulo:

«El que en un arte ha llegado a maestro

puede prescindir de las reglas»

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Posgraduado Universitario Máster Oficial Comunicación Digital, Graduado en Periodismo y Titulado Universitario en Teoría de la Comunicación, en Información Audiovisual y en Comunicación Corporativa. Profesionalmente como periodista, desde sus comienzos hasta hoy, ha permanecido vinculado a lo largo de treinta años a diferentes emisoras de radio, públicas y privadas. Además, realiza colaboraciones como articulista, comentarista y tertuliano de radio y televisión. En el ámbito de la docencia, es formador en oratoria y locución audiovisual en radio y televisión de periodistas, locutores, actores, profesionales de medios de comunicación y de producción audiovisual, profesores de universidad, políticos electos y candidatos, altos ejecutivos, portavoces, profesionales liberales, gabinetes de prensa,  ponentes, universitarios, empresarios...