Capítulo XXIV-2

Atril y tribuna: Proyección corporal, gestualización

En el ámbito de la comunicación verbal y de la locución audiovisual, respecto a la aplicación de las diferentes técnicas que debemos activar según cada caso que se nos presente, existe una realidad de enorme contundencia —a la que ya he hecho referencia anteriormente y que, seguro, dada su relevancia conceptual, volveré a repetir—, y es que cada formador, cada investigador y cada profesional que la desarrolla, aplica y promulga las reglas, habilidades, trucos y herramientas que, a su propio y «subjetivo» juicio, cree más convenientes.

Y este axioma no es ni bueno, ni malo, ni regular; es lo que hay al respecto y, desde ese punto de vista, es desde el que trato de transmitir seguridad y credibilidad a los conocimientos que  traspaso a mis alumnos y a los amantes de la oratoria y la comunicación, en general.

Y, precisamente, es por esa capacidad sonora diferenciada de personalizar una ponencia o un discurso, de imprimir un peculiar diseño tonal a una voz publicitaria o de singularizar una voz en off en un audiovisual, lo que confirma la regla y, a la vez, permite el avance progresivo de los estilos de lectura, declamación, locución y comparecencias públicas.

Esta peculiar característica de la comunicación profesional es la que, particularmente, me apasiona porque abre las puertas a la aventura de la creación sonora y gestual, a la evolución comunicativa desde todos sus ángulos y marca la meta final de la investigación y la creatividad que cada uno de nosotros, los emisores, los hablantes, seamos capaces de alcanzar y de generar, en el más apasionante de los infinitos.

Y sí, claro que hay técnicas establecidas ya contrastadas mediante su repetida aplicación en innumerables oradores y comparecientes públicos con resultados altamente positivos y cuyo uso ha mejorado y optimizado su imagen personal, su proyección pública y su propio perfil profesional.

Empecemos con ellas…

EL ATRIL

¿Qué altura debe tener un atril? ¿Cómo sé si la narrativa visual que proyecto es la correcta? ¡Vamos a aclararlo! Para que un orador, ponente, presentador, político o conferenciante transmita una imagen visual equilibrada y armoniosa, tanto el plano que de él pueda captar la cámara de televisión o la fotográfica así como la focalización visual del público que está presenciando su comparecencia en directo, debe estar viéndose, aproximadamente, medio torso de su cuerpo por encima de la parte superior del atril; es decir, que la zona prevista para apoyar los papeles se sitúe, más o menos, entre su cintura y la base del cuello. Esta es una buena manera de comenzar estableciendo ajustes visuales equilibrados.

Sí, ya sé, exactamente, lo que usted está pensando ahora mismo:

«¡Pero, Manuel, yo es que me he colocado en el atril que hay en la sala de mi empresa y resulta que, como soy algo bajito, me llega a la altura del pecho, y se me ve poco cuerpo!».

No se preocupe, colocar un suplemento móvil de entre 15 y 25 centímetros de alto, hecho en madera y forrado de moqueta del mismo color que el suelo de la sala, es algo muy sencillo de posicionar tras el cuerpo del atril para que pueda ser usado a modo de plataforma cada vez que alguien lo pueda necesitar.

Esta fácil solución está disponible en la práctica totalidad de los atriles de  instituciones públicas, hoteles y empresas en los que, de manera habitual, se suceden oradores de diferentes estaturas.

Pero, quizá, a usted le ocurre lo contrario de mi anterior interlocutor porque supera con creces la media de altura y su problema es que cuando se coloca tras un atril la bandeja superior le queda muy cerca de la zona de la cintura o de su ombligo y, en este caso, lo que se ve es prácticamente una proporción similar de atril y de cuerpo, o sea, sin un equilibrio visual elegante.

Pues sigue siendo fácil evitar tal situación. Tan solo habrá que colocar el atril sobre una plataforma sencilla de manipular que sirva de base, de entre 15 y 25 centímetros de media, también de elemental construcción en madera pintada o forrada, para facilitar su uso cuando la ocasión así lo requiera.

En caso de que tengamos que intervenir en foros desconocidos, a los que asistimos por primera vez, se hace necesario conocer las medidas del atril que se vaya a utilizar para complementar nuestra comparecencia bien con la plataforma-base o bien con el suplemento personal, si procede.

Si quien gestiona la sala no dispone de estos elementos, entonces, nos tocará a nosotros ser previsores y encargarnos de su elaboración. Es algo económico, fácilmente transportable y que nos hará sentir mucho más cómodos en nuestras intervenciones.

¡Cuando comparecemos frente a medios de comunicación o en público, no solo nos estamos jugando nuestra propia imagen, sino también la de la empresa o institución a la que representamos!

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Posgraduado Universitario Máster Oficial Comunicación Digital, Graduado en Periodismo y Titulado Universitario en Teoría de la Comunicación, en Información Audiovisual y en Comunicación Corporativa. Profesionalmente como periodista, desde sus comienzos hasta hoy, ha permanecido vinculado a lo largo de treinta años a diferentes emisoras de radio, públicas y privadas. Además, realiza colaboraciones como articulista, comentarista y tertuliano de radio y televisión. En el ámbito de la docencia, es formador en oratoria y locución audiovisual en radio y televisión de periodistas, locutores, actores, profesionales de medios de comunicación y de producción audiovisual, profesores de universidad, políticos electos y candidatos, altos ejecutivos, portavoces, profesionales liberales, gabinetes de prensa,  ponentes, universitarios, empresarios...