Para que el medio

no sea el mensaje-II

A este respecto, conviene no perder de vista la omnipresencia y omnipotencia de los medios de comunicación de masas, cuyo discurso rara vez es cuestionado en una sociedad que, a pesar de lo que se nos diga,

No acaba de distinguir debidamente

lo que es información de lo que es conocimiento

Sólo así es posible comprender que se considere incuestionable que los estudiantes de Secundaria sepan manejarse mejor que sus profesores en los entornos digitales. Nada más alejado de la realidad, como ya demostraron en su día Pisani y Piotet (2008: 169-169).

Los alumnos, por ejemplo, son ávidos en redes sociales, sí, pero muestran muchísimas dificultades a la hora de llevar a cabo una búsqueda por Internet con resultados aceptables, es decir, en la que sea necesaria la discriminación de información.

Este supuesto dominio digital es una de las banderas que se enarbola para justificar el cambio de rol del profesor y los alumnos, cambio que está directamente relacionado con la metáfora de los «nativos digitales» de Prensky1 y su teoría de la coasociación (2011: 26).

Llama la atención que tenga carácter de verdad científica toda una serie de afirmaciones que en ningún caso se apoyan en investigaciones empíricas, sino especulativas, como ya señaló Cassany (2012: 25)2.

Es, además, una etiqueta maniquea, puesto que lo que esconde es la oposición entre el mundo analógico y el digital, como si aquel no hubiera sido el que ha construido la Web contemporánea. La peligrosa confrontación entre lo antiguo y lo moderno, olvidando que somos los que hemos vivido el cambio de paradigma los que mejor sabemos movernos por Internet, hecho que demuestra que no existe una inteligencia digital,3 de la misma manera que no hay una inteligencia específica para, por ejemplo, la literatura.

Lo que sí existe, y a nadie le cabe la menor duda, es un mayor y mejor acceso a la información, que no al conocimiento,4 lo cual no es suficiente para sostener que existe un tipo diferente de inteligencia.

En su crítica contra la razón técnica,5 Martin Heidegger (1994:23) utiliza dos conceptos fundamentales para comprender el sentido actual del término ‘técnica’. El primero de ellos es ‘desvelamiento’ o ‘desocultamiento’, directamente relacionado con la técnica del mundo antiguo, en tanto en cuanto dicha técnica suponía un esfuerzo por desvelar aquello que estaba oculto.

El segundo es el de ‘provocación’, propio de la técnica moderna porque, aunque coincide con el anterior en su afán por comprender la verdad, el objetivo final, en este caso, es el de la transformación de la naturaleza, el de su dominio, el de su control.

La técnica moderna es para Heidegger una forma de posesión del mundo que supone lo que él denomina el olvido del Ser, porque, aunque con dicha técnica el hombre se haga la ilusión de que es él quien domina, se olvida de que él también:

Está sometido a los imperativos de esa técnica

y, por tanto, de la provocación


1 La etiqueta aparece en 2001 en un artículo del propio PRENSKY, “Digital Natives, Digital Immigrants”, On the Horizon, vol. 9, n.º 5, MCB, University Press, Bradford (West Yorkshire), que posteriormente es retomada y desarrollada por FERRI, P. (2011). Nativi digitali. Milán: Bruno Mondadori.

2 Ya señalaron ROWLANDS, I. et alii (2008). “The Google generation: the information behaviour of the resarcher of the future”, en Aslib Proceedings, 60, págs. 290-310, que se había elevado a la categoría de mito la idea de que la generación google era experta en búsquedas de información. Sin embargo, en caso de ser experta en algo, es en cortar y pegar.

3 Traducción de digital intelligence, que no debe confundirse como “inteligencia matemática” o “inteligencia aritmética”, como sostiene CASATI, R. (2015), pág. 97.

4 Véase CASATI, R. (2015), op. cit., pág. 200-201.

5 Algunos de los autores que hemos escogido son estudiados desde una perspectiva similar y más detalladamente por PARDO SALGADO, C. (2008). Son igualmente interesantes, aunque su tratamiento excedería los objetivos de este trabajo, las aportaciones de ORTEGA Y GASSET, J. (1982) sobre la técnica como creación de mundo; las de PATOCKA, J. (2004, 2007) a propósito de la técnica y el sacrificio en la sociedad contemporánea; las de ARENDT, H. (1993, 1996) sobre la duración del mundo y la técnica; las de JONAS, H. (1995) en lo tocante al llamado principio de responsabilidad por el propio Jonas; la lógica del sistema técnico de ELLUL, J. (1977); las reflexiones de HABERMAS, J. (2010) sobre la técnica como ideología; finalmente, las respuestas de SLOTERDIJK, P. (2000) a varios de los presupuestos de HEIDEGGER, M. (1994).

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Reside en Tenerife, es profesor de Enseñanza Secundaria y doctor por la Universidad de Granada. Parte de su trabajo crítico está publicado en revistas como Álabe, Tonos, CLIJ o Elvira. Es autor de los poemarios Oposiciones a desencuentro (Dauro, 2007), Neverland (Zumaya, 2010), Novela Negra (Devenir, 2013), Muros (Accésit del XXXI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, Playa de Ákaba, 2014) y ha preparado El Salón Barney. Antología de poesía española contemporánea publicada en la red (Playa de Ákaba, 2014), así como la edición crítica de Tempo militante (Academia de Hispanismos, 2017), de Cayrasco de Figueroa.  Ha colaborado en medios de comunicación domo Melilla Hoy, Canarias Ahora y El Cotidiano y ha sido, junto con los poetas Antonio Revert y Ernesto Suárez, uno de los organizadores del festival Voces del Extremo Tenerife 2017.