CULTURA Y FORMA DE SER 

Si algo define la historia y geografía de Canarias, es su pluralismo y diversidad: esta doble condición impregna toda la cultura y forma de ser canaria. 

Desde la presencia indígena del archipiélago, y a través de su colonización castellana (conquista de realeza del s. XV, que sucedió a la conquista de señorío), mallorquines, genoveses, portugueses, flamencos, normandos, berberiscos norteafricanos, o ingleses, han dejado huella en nuestra historia: una huella antropológicareligiosa, lingüísticagastronómica musical, que colorea las costumbres e idiosincrasia de la mentalidad canaria.

Si observamos con atención nuestra geografía, nos asombraremos de esa riqueza isleña que caracteriza a Canarias: las ocho islas tienen una personalidad acusada que les permite expresarse desde sí mismas, y, a la vez, como parte de ese todo, Canarias. Este pluralismo y diversidad está entrelazado con nuestra condición de ser un archipiélago atlántico, factor que condiciona esa identidad macaronésica, que nos convierte en una actor fundamental en la geopolítica entre tres continentes que tan bien conocemos desde diferentes perspectivas: EuropaÁfrica y América.

TOLERANCIA

Tolerancia es un nombre que ha vivido el canario mucho antes de que la historia española empezara a saberlo. De ahí que el nacionalismo canario integre esa doble característica: ser un nacionalismo plural y diverso. Plural aquí significa que se hace eco de las diferentes sensibilidades de todas las islas —más allá de la dicotomía isla capitalina / isla no capitalina—, en la apuesta de que Canarias es más que una suma de insularismos, es la identidad que unifica nuestra pluralidad; diverso apunta a ese necesario mestizaje que ya es nuestra realidad, de ahí que lo importante para un nacionalista canario del s. XXI, no sea haber nacido en Canarias, sino la voluntad de una apuesta decidida por Canarias como identidad colectiva, como glocalización preferente en su pensamiento y acción política. Un ejemplo: hay un voto peninsular que está esperando esa opción de un nacionalismo canario del s. XXI que sepa explicarle su idoneidad —¿a qué se está esperando?—, y que haga discurso aquello que ya siente ese canario adoptado entre nosotros.

El nacionalismo canario del s. XXI comporta la defensa de una identidad plural y diversa, un nacionalismo abierto e integrador, reflejo de la propia naturaleza histórica y geográfica de Canarias.

Las ocho islas tienen una personalidad acusada que les permite expresarse desde sí mismas, y, a la vez, como parte de ese todo, Canarias.

El nacionalismo canario del s. XXI, pues, es un nacionalismo plural y diverso que conecta con las tendencias del mundo contemporáneo, con una dimensión que lo singulariza: ser un nacionalismo vertebrador de la democracia española, que apuesta por un federalismo que sepa acoger las diferencias, desde una vocación europeísta y global en el s. XXI —dicho de otro modo: un nacionalismo abierto e integrador, coherente con su historia y geografía, donde el otro es una invitación para reconocerse en nuestra identidad—.