En la actualidad la concepción social de los animales está inmersa en un proceso de evolución, con implicación de la administración, poderes judicial y ejecutivo y los propios ciudadanos. Es una superación del antropoformismo, el creernos superiores, el someter a los animales como si de cosas se tratase, ya lo señalaba el zoólogo Desmond Morris en los años 60, “Estamos en la creencia de que somos superiores y los sometemos”Esto está cambiando. Y es que a poco ya no se nos escapa, que entre los “animales humanos” y los “animales no humanos”, hay mucha conexión, compartimos por ejemplo con los chimpancés el 98% de los genes, hasta podrían donar sangre a los humanos.

San Francisco de Asis describía a los animales como “hermanos y hermanas”, tratando el tema con veneración, señalando que lo que no se conoce se destruye, que hay que difundir y divulgar para proteger.  Pues eso precisamente es lo que hay que hacer, divulgar y concienciar sobre lo que ya la ciencia ha puesto de relieve y que los más avezados ya sabían: que los animales poseen sensibilidad física y psíquica, que tienen capacidad para sentir, alegrarse, sufrir, entristecerse

Estas características han de hacer que sean objeto de protección, de la mas notable de las garantías a todos los niveles. En este caso, es importante que el legislador le dé el lugar que le corresponde a los animales a fin de poder definir esa protección, para que el ejecutivo cumpla y el poder judicial respete tanto los tipos penales como las normas civiles o administrativas.

Que la protección de los animales esté considerada en una norma, genera esa protección y esa visibilidad, aquella de la que además señalaba Wyler, la verdad no puede escapar a la luz pública”, permanecer en silencio es una traición a los animales, y eso va no solo por los poderes públicos, sino por aquella parte la ciudadanía que ahora si, han de cumplir las normas, y para la otra parte, entre la que me considero, que ha de observar, denunciar, demandar… Y es que la mayoría de los amantes de la vida, de los animales, pensamos que algún día nos sentiremos avergonzados de todas las desgracias que hemos provocado al planeta con nuestra ignorancia, silencio y crueldad.

Partimos de la base de que en nuestro país, triste y lamentablemente, no existe una ley marco de protección y bienestar animal, con que tenemos que derivar cada asunto a la Ley de la Comunidad Autónoma o Ciudad Autónoma donde un hecho ha acaecido, por ende estamos hablando de 19 leyes de protección animal. Estamos hablando tristemente de 19 formas de actuar y de advertir un suceso, así, un hecho cruel puede ser infracción administrativa en Andalucía o Ceuta, pero puede no serlo en Galicia o Melilla.

En la Comunidad Autónoma Canaria, existe la Ley Canaria de Protección de los Animales 8/1991 de 30 de abril, única norma que a nivel del archipiélago protege a nuestros animales domésticos. Es obvio que se necesita algo mas, algo a un nivel superior que genere no solo protección para los animales, sino a su vez, respeto por ellos desde otros poderes dentro de las dos provincias. Y esa solución es dar amparo pero desde un estatuto de autonomía, una norma de mayor rango que los proteja. Una norma superior que señale claramente lo que ya nos dijo Europa, QUE LOS ANIMALES SIENTEN. En definitiva, incorporar a nuestra ley autonómica, la SINTIENCIA.

Ya sabemos todos que el art.13 TFUE, Tratado Fundacional de la Unión Europea 1992, señaló que: “…Los Estados miembros tendrán plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles.

En el original,«…sentient beings…». Seres sintientes, aunque con mayor o menor acierto se dedujo que “sintiente” también podría ser una planta. Por otro lado, “sensible”, no era suficiente, así que se eligió señalar la expresión del CV francés: «seres vivos dotados de sensibilidad«, (física y psíquica).

Y por ello, cada país de Europa comenzó a reformar sus normas; constitucionales, civiles, penales y administrativas.  En nuestro país, 25 años después, estamos en ese intento de cambio y reforma del ámbito civil. El texto de modificación  fue aprobado por unanimidad en el Congreso de los Diputados en fecha 14 de  febrero de 2017.  Y se convirtió en la Propuesta de Ley 13 de octubre de 2017, de modificación del Código civil, Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre el régimen jurídico de los animales. Propone por ejemplo el artículo 333.1 del Código Civil:”Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad. Solo les será aplicable el régimen jurídico de los bienes en la medida en que sea compatible  con su naturaleza y con las disposiciones destinadas a su protección.”

Deja claro por tanto este nuevo estatus jurídico de los animales que ellos no son cosas, “se descosifican”, supone pues el arranque de una nueva conciencia jurídica en la que todos los animales van a ser sujetos de derechos bajo la protección de estas tres leyes. Y en breve, tendremos que abordar por necesidad una reforma del código penal, que aunque no cosifica a los animales, si hemos de afrontar y amparar nuevas formas de protección.

En la actualidad, han llegado al congreso mas de un centenar de enmiendas a estas 3 leyes, de las cuales 30 enmiendas llevan una participación mia activa y directa, a propósito de la  experiencia profesional en el ejercicio y marco de la abogacía durante 18 años que me ha hecho advertir determinadas carencias; en el régimen de “custodias compartidas”, titularidad de los animales, vicios ocultos en las adquisiciones…enmiendas que tienen nombre y apellido,  de las que me siento orgullosa y de las que estaré muy pendiente.

También, como apuntaba al principio necesaria es una ley marco de protección animal, pero en lo que llega, y como fundamental, es que cada una de las 17 comunidades autónomas y las 2 ciudades autónomas de Ceuta y Melilla,  eleven la protección de los animales a nivel de norma superior, es decir, incorporar esa sintiencia a los estatutos de Autonomía.

Por tanto podemos decir que desde que  la comunidad científica nos ofreció datos concluyentes que reconocen que los animales tienen sensibilidad, sensaciones físicas y psíquicas complejas y que pueden percibir y transmitir emociones y estados de ánimo…es obvio que el derecho se tenía que adaptar a esa nueva concepción, reconociendo a los animales como seres sintientes. Eso es la sintiencia que nos diferencia de los objetos inanimados. Y es para todas las normas. ¿Pero dentro de una Comunidad Autonoma que norma posee mayor rango y daría un optimo nivel de protección? Un ESTATUTO DE AUTONOMIA adecuado y pertinente.

¿Qué ha hecho Canarias? El BOE del 6 de noviembre de 2018 publicó la Ley Orgánica 1/2018, de 5 de noviembre, de reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias entrando en vigor el mismo día de su publicación, junto con la Ley 8/2018, de 5 de noviembre, por la que se modificó el Régimen Económico y Fiscal de Canarias  y quedando derogado el anterior Estatuto de Autonomía que era de 1982. Un ESTATUTO DE AUTONOMÍA es la norma institucional básica de una comunidad autónoma o ciudad autónoma de España. Está reconocido por la Constitución Española de 1978 en su artículo 147 y su aprobación se lleva a cabo mediante ley orgánica, que requiere el voto favorable de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. Dentro de los términos de la presente Constitución, los Estatutos serán la norma institucional básica de cada Comunidad Autónoma y el Estado los reconocerá y amparará como parte integrante de su ordenamiento jurídico.

La esperada reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias entró en su recta final tras un cúmulo de acuerdos alcanzados por las diferentes formaciones políticas tras meses de negociación y la propuesta “animalista” del partido político Podemos. Hoy, la nueva carta magna canaria, incorpora o consolida derechos, sirve para actualizar los mecanismos de compensación en las políticas de Estado por la lejanía y la insularidad, en definitiva, nuevas claves para que la sociedad avance. El nuevo Estatuto, pasó de 65 a 201 artículos (más cuatro disposiciones adicionales y dos transitorias), y define a Canarias como un «archipiélago atlántico»,  añade a La Graciosa como octava isla, amplia considerablemente el catálogo de derechos que deben ser protegidos por los poderes públicos, como la igualdad de trato y a la no discriminación por razón de orientación o identidad sexual, o la igualdad efectiva entre mujeres y hombres… Y como no podía ser de otra manera, asume la protección y el bienestar de los animales como «seres que sienten».

Con este nuevo estatuto se da cabida a la protección animal. En su artículo 35 señala que los animales son seres que sienten, que poseen sensibilidad y que las administraciones públicas canarias velarán por su salvaguarda, sin que puedan incluso ser utilizados en actividades que conlleven maltrato o crueldad. Vamos, lo mas de lo mas en un archipiélago como este, lejano e insensible, y se lo debemos a la propuesta del partido político Podemos, y luego al consenso del resto de partidos y hemos decirlo.

Esta novedad es relevante, quiere ello decir que por encima de todo, de cualquier norma que se dicte en lo sucesivo desde una Consejería por ejemplo de Ganadería, del Cabildo Insular de Tenerife, o de una Dirección General del Gobierno de Canarias… estará ahí vigilante el ESTATUTO DE AUTONOMIA DE CANARIAS. A mi juicio, queda sujeta pues cualquier forma de poder discrecional sobre CUALQUIER ANIMAL en cuanto a decisiones que les perjudiquen; ni cabreros, ni cazadores, ni galleros, ni ganaderos, camelleros… tendrán una especial protección.

No podremos amparar actividades cruentas, aquellas que afectan de alguna manera a los animales, desde el punto de vista físico como psicológico. Esta determinación de nuestra norma suprema autonómica, generará incluso herramientas que permitirán desmerecer categorías banales.

Ad exemplum; La ley 8/1997  del Deporte de Canarias que señala la actividad de ARRASTRE DE GANADO como un deporte, sin reunir las cualidades previstas hasta entonces para tal cualificación. Pero es que además en función de ello se les ha dado una subvención a los merecedores de tal “deporte” de la nada despreciable cantidad de 100.000 €.

Huelga señalar que es inapropiado financiar una actividad con dinero público donde los animales participan en espectáculos donde sufren, sin que además hagan deporte alguno. ¿Será esto posible bajo las premisas del Estatuto de Autonomía de Canarias? NO, a mi juicio no. ¿Y que podríamos decir entonces de la Orden de 15 de octubre de 1996, por la que se regula la constitución y funcionamiento de las Federaciones Canarias de los Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales de Canarias, señalando al Arrastre de Ganado junto al Salto del Pastor o La Petanca?

Pues contra ello y en pro de la exclusión del Arrastre de Ganado como deporte en el Proyecto de Reforma de la Ley del Deporte de Canarias, ha tenido que nacer Movimiento Popular de Deportes Canarios sin Animales, y la aportación de alegaciones desde todas las asociaciones para que no haya anuencia de la administración con nuevas conculcaciones de ley, y que el sentido común impere.

Hay mas ejemplos de incoherencia real y actual en las políticas de Bienestar Animal. Es un resultado de la “incultura”, de la escasa formación y nula sensibilidad de los políticos. La mayoría no están formados en bienestar animal aunque debieran estarlo. Y la mayoría no sensibles y debieran serlo, sobre todo, si manejan un área como la salud publica o el bienestar animal. Pero, en realidad, es lo de menos, lo importante es saber rodearse de profesionales, aunque sean áreas “María” de la administración local.

Y es que recientemente la Consejería de Política Territorial del Gobierno de Canarias, liderada por un abogado del Psoe, ahí es nada, ha publicado un “Proyecto de Decreto para declarar como especies de caza mayor a los animales de producción asilvestrados”, para abatir a todo ser vivo que pasee por los montes de Canarias. Ellos lo llaman, literalmente “introducir las cabras y ovejas, ya sean perdidas o abandonas por los cabreros, en el catálogo de aprovechamiento cinegético de caza mayor”.  Vamos… lo que se dice salir el domingo al campo a divertirse matando a todo lo que se mueve, de forma lícita, oiga, que ellos cuidan mucho el monte, a veces, hasta recogen plásticos, como aseveró el presidente de la federación de caza, el señor Porras en un conocido programa de televisión, “que recogían la basura de los urbanitas”. A lo mejor se refería al plástico de los cartuchos de caza, esos que contaminan el medio ambiente, ¡y no saben cuánto contamina, tristemente!. 

Pero volvamos al proyecto de decreto y atentos todos a la justificación, se respalda la iniciativa en que: (literalmente)

“En los últimos años, se viene registrando un importante incremento del número de animales de producción asilvestrados en Canarias, como cabras y ovejas. Este hecho está suponiendo un problema de primer orden, tanto desde el punto de vista medioambiental, como desde la perspectiva de los daños y perjuicios que este fenómeno está originando en la economía de agricultores y ganaderos, así como en los valores patrimoniales y etnográficos característicos de las islas e, incluso, la seguridad de las personas.” 

Esta situación a mi juicio, y al de cualquiera si posee dos dedos de frente, es absolutamente INCONGRUENTE con el recién reformado Estatuto de Autonomía de Canarias. Y lo será también la cuestión planteada sobre el deporte de Arrastre de Ganado y todo lo que se promulgue tras el mes de noviembre de 2018.

Es por ello, que de seguir con la tramitación de este decreto, con esta criminalizacion de ovejas y cabras, estaría conculcando el Estatuto, y la administración sería autora de un presunto MALTRATO INSTITUCIONAL, que sin dudar debiéramos denunciar, atendiendo sobremanera que precisamente el Estatuto señala que, “quien velará por los animales es precisamente el PODER ADMINISTRATIVO”, eso lo dice en noviembre de 2018 y lo cierto es que un mes mas tarde se propone este decreto para MATAR ANIMALES, ovejas, y cabras… pero que además y ya se sabe… en su momento cabrán gatos “asilvestrados”, perros “asilvestrados”… porque «asilvestrado» es todo aquello que se mueve en el monte, animales a quienes disparamos primero y preguntamos después. Viva el especismo.

Ni que decir tiene  que estamos en pleno siglo XXI, año 2018. Es sabido que la caza de animales es una práctica nada respetuosa para con los animales, cruel por definición, que no sólo provoca un dolor insoportable y directo en los animales al ser cazados, sea la que sea la técnica que utilicen, sino que además no resuelve en nada el problema medioambiental. Ni la caza es moralmente un deporte, ni debemos proponernos el control poblacional de animales o resolver problemas de equilibrio ambiental, “a balazos”.

Se permite disparar a personas no profesionales, que realizan disparos no certeros, y los animales no son alcanzados en órganos vitales, agonizando durante días junto a sus crías o despeñándose por el barranco, como pudimos comprobar en los montes de Gran Canaria hace unos años.

Tal y como señala SINGER: El poder no da derecho, y, desde luego, algo que es inmoral, una norma no lo convierte en lo contrario.

Existen otras formas de controlar la población animal, técnicas respetuosas con la vida, cualquier otra técnica de triaje de ganado como las apañadas o encierros. Pero en cualquier caso, no se solucionaría el problema principal, si el ganado está suelto, es porque alguien lo ha soltado, y si esta sin identificar es porque alguien no está haciendo las cosas bien, ni el ciudadano ni los poderes de control. Por ello, lo que debe hacerse es  promulgar valores de responsabilidad en la titularidad de ese ganado, no dejar impunes a aquellos que no cuidan sus ovejas o cabras. Contra la no identificación y descontrol, tolerancia cero.

Nadie  merece nacer para no vivir,

y tener que morir sufriendo. Nadie.

Muchas son las fórmulas que podemos estudiar para reducir lacras como el maltrato animal, y si ya poseemos un Estatuto de Autonomía que ampara a nuestros hermanos no humanos, debemos sin duda fomentar la formación y la cultura en bienestar, tanto en los niños como en los mayores. Una educación óptima es la mejor arma, sí, un arma que solo dispare EMPATIA. Temas como la afectividad, armonía, bienestar, autocontrol… harán sin duda de nuestros menores unos niños felices, que sin duda, se convertirán el día de mañana en unos adultos responsables. La BIOFILIA, las relaciones entre nosotros y la naturaleza, aprender a quererla, una educación basada en el respeto con las personas y con los animales, eso lo es  todo.

Y así legislaremos también, al margen del magnífico trabajo en el Estatuto de Autonomía, de una manera más justa, evitando las costumbres desiguales, insensibles y crueles. Y cuidaremos desde el resto de poderes y situaciones a los animales.

Abogo sobremanera por la formación de jueces y especialización en Derecho Animal, hoy sin materia especifica, todo lo relacionado con al materia de los animales es derecho transversal, un poquito de civil, mezclado con penal y administrativo, sin que haya derecho procesal animal. Es obvia la necesidad de la oficialización de la materia puntual DERECHO DE LOS ANIMALES, materia emergente, que desde 2008 hasta hoy se ha triplicado en asuntos judiciales según la Memoria de la Fiscalía de 2017.

Es desconocida desde la judicatura, pues no está en los textos de preparación de jueces y fiscales, y así y todo de forma ejemplar y con pocos recursos trabajan con moderación, rigor y seriedad los jueces EVA DIEZ LOPEZ (juez de Barcelona), MARIA JOSE LLANES, (juez de juzgado mixto de Tarragona), GUNTER ALLIS (juez de instancia Barcelona). Y el maravilloso trabajo de los fiscales de Medio Ambiente,  FERNANDO GERMAN BENITEZ (fiscal de Málaga), FRANCISCA SANCHEZ (fiscal de Santa Cruz de Tenerife), MANUEL OLMEDO (fiscal de Valencia) o el gran ANTONIO VERCHER (fiscal del Tribunal Supremo).

No es una moda o tendencia, al contrario, poseemos derecho INTERNACIONAL, (convenio del Consejo de Estado 1987 sobre Protección Animal), derecho SUPRANACIONAL (TFUE 1992, Tratado de Lisboa), y aunque nos falta una LEY MARCO, (SUPRA AUTONOMICA), tenemos toda una suerte de leyes de protección animal que los amparan de alguna manera y los canarios, en particular tenemos a partir de hoy toda una carta magna, el ESTATUTO DE AUTONOMIA DE CANARIAS.

«Asilvestrado» es todo aquello que se mueve en el monte, animales a quienes disparamos primero y preguntamos después. Viva el especismo.

En Canarias, las asociaciones de bienestar animal sin ánimo de lucro llamadas Grupo Animalia y Coada (colectivo de abogados y otros juristas y profesionales del derecho animal) ya cuidaban y protegían jurídicamente a los animales desde 2012 de forma pionera, junto a abogados puntuales en la provincia de Tenerife y a los que se han sumado después otros agentes y operadores como Fauda de Gran Canaria o la Comisión de Derecho Animaldel Ilustre Colegio de Abogados de Tenerife. Y como no señalarlo, la ayuda incondicional no jurídica, de todas aquellas asociaciones de protección animal, (las llamadas “protectoras”) y los voluntarios de todas las islas que hacen el trabajo que a la administración le corresponde, sin ayudas, sin amparo… A TODOS ELLOSGRACIAS. JUNTOSHAREMOS MUCHO MÁS, porque como abro o concluyo siempre mis charlas… “El enemigo síque está unido, no son muchos, pero hacen ruido y no hay hostilidad entre ellos que les desacredite”.

Hemos de cambiar. POR LA UNION EN LA PROTECCION ANIMAL EN LAS OCHO ISLAS.

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Tuve una infancia maravillosa, vivía con mis padres y hermano en una urbanización de 10 chalets en Guamasa, así que pasé toda la vida viviendo muy cómodamente en una casa con jardín donde tenía la suerte de disfrutar junto a mis tortugas, ranas, perros y gatos. En la urbanización había una docena de niños de mi edad, jugábamos al aire libre en un entorno rural, junto a un monte propiedad de la comunidad, que me permitía pasar largos ratos en contacto absoluto con la naturaleza. Mi tiempo libre lo transcurría jugando a baloncesto o leyendo libros, leyendo o jugando a baloncesto, nada me hacía mas felíz. Era una gran lectora, devoraba a Desmond Morris o Gerald Durrell, Jane Goodall, Konrad Lorenz… los mayores naturalistas de todos los tiempos, pero me gustaba también el misterio y los crímenes, fiel a Agatha Christie cuando aún las chicas de mi edad estaban ancladas en lecturas mas adecuadas. Estudié en el Colegio Nuryana de La Laguna, centro empeñado en que los niños fuéramos felices, leyéramos e hiciéramos deporte, lo cual cumplí de forma espontánea, así que mi infancia transcurrió sin límites y sin corsés; naturaleza, lectura y deporte. Mi juventud transcurrió en el Instituto Cabrera Pinto, donde elegí “letras mixtas” y no “puras” pues mi convicción desde la infancia era ser bióloga, estudiar la carrera de biología y poder investigar la fauna silvestre. Lo cierto es que siempre fui tan pésima en matemáticas, física y química que pronto olvidé esa inalcanzable meta, proponiéndome entonces ayudar a los animales de otra forma, y pensé que sería conveniente ser una abogado en pro de los derechos de todas las especies. Y así fue, estudié Derecho en la Universidad de La Laguna y posteriormente, estudié años la carrera Fiscal y Judicial, “judicatura” pues pretendí ser una juez o fiscal absolutamente entregada a la lucha por el bienestar animal y ser útil en discernir en los contenciosos donde el litigio versara sobre animales. Tras varias circunstancias y etapas, en el año 2000 inicié mi carrera de abogado en solitario, constituyendo Zoom Abogados y permitiéndome de vez en cuando coger asuntos solidarios y de forma altruista iniciar procedimientos judiciales o administrativos, todos “sobre animales” sin titular y de titulares sin recursos pero con animales a su cargo. Así hasta hoy. Lo que me ha permitido confirmar el gran desamparo de nuestros animales, tanto desde la perspectiva de ellos, sin cobertura ni garantías alguna, y desde la perspectiva del abogado, pues advierto sin mas una gran soledad. Juez sustituta del Juzgado Penal nº1 de Santa Cruz de Tenerife. Presidenta de Grupo Animalia.