San Cristóbal de La Laguna,

una ciudad filosófica

Hoy queremos justificar y reflexionar sobre lo que significa este título: «San Cristóbal de La Laguna, una ciudad filosófica». En 1999 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por ser ejemplo único de ciudad colonial no amurallada –esa antigua Aguere, de toponimia aborigen guanche, el nombre de la antigua laguna o lago que existía en el lugar donde se ubica; o también, la Ciudad de los Adelantados–.

Y recordemos su fundación relacionada con esa toponimia: entre 1496 y 1497 por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo y nombrada capital del Cabildo de Tenerife, por su situación en el interior de la isla y con ello mejor defendible ante los ataques de los piratas.

Y hoy, consecuencia de su historia y evolución, una ciudad cultural donde además de la universidad que lleva su nombre, están algunos de los museos más interesantes de Canarias, y con movimientos e instituciones culturales de gran actividad –desde el Ateneo de La Laguna, o el Orfeón La Paz, hasta el Museo de Historia de Tenerife, el Museo de la Ciencia y el Cosmos, o el Museo de Antropología de Tenerife–.

He vivido algunos años en La Laguna, y les puedo compartir esta impresión: pocas experiencias tan inolvidables como caminar en el crepúsculo por su casco antiguo, sin prisa, dejándose llevar, como una hoja sin pretensiones ante un viento generoso.

San Cristóbal de La Laguna, una ciudad filosófica de paz y armonía, modelo de colonización cristiana bajo presupuestos utópicos inspirados en el pensamiento griego: una ciudad platónica, experimento urbano del entonces Imperio Español, que se trasladaría a la colonización americana, como nos lo explica María Isabel Navarro Segura:

(…) comprobamos que la idea en la que se basaba la novedosa planificación de la ciudad proyectada era el texto de «Las Leyes» de Platón, su última obra, inacabada, en la que había perfilado todos los ingredientes de una ciudad utópica, como mecanismo de control de una sociedad ideal en un territorio insular, la isla de Creta [17] . Platón consideraba que la sociedad ideal debía carecer de ánimo de lucro, debía orientarse a una forma de vida de autosubsistencia y garantizar su progreso mediante una orientación comercial a gran escala confiada a comerciantes profesionales que no tendrían la condición de vecinos de la ciudad. De este modo, el texto del filósofo permitía a Alonso Fernández de Lugo y a los influyentes comerciantes genoveses y florentinos que operaban entonces en España, programar una estrategia socioeconómica en la que los vecinos de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna quedaban sometidos a obligaciones económicas de carácter agrícola y ganadero, utilizando una moneda local sin valor intrínseco, y reservar las actividades altamente lucrativas y el intercambio en moneda nacional y metales preciosos a sus parientes, amigos y los comerciantes extranjeros con los que había mantenido estrechas relaciones desde la cuna, y que habían financiado sus conquistas. Así se comprenden las constantes referencias de los documentos de la época a sucesivos procesos contra el Adelantado, a la existencia de dos villas enfrentadas en una misma ciudad, y a un clima de tensión social que no tiene paralelo en otras ciudades hispanas de la época, expresado en múltiples documentos en los que los vecinos aluden de manera continuada a los derechos de los vecinos de la República de La Laguna.

Por otra parte, el texto de Platón marcará de manera definitiva el concepto hispano del urbanismo de colonización, que evolucionó progresivamente a lo largo del siglo XVI profundizando en esta concepción inicial ensayada en La Laguna, al asentar de manera definitiva el modelo de colonización sobre bases jurídicas, que quedaron plasmadas en 1572 en el cuerpo legislativo de las conocidas como «Leyes de Indias». La verdadera aportación de la noción urbana colonial hispana radica en la construcción de un modelo fuertemente asentado en un concepto jurisdiccional, en el que se reconoce a la ciudad como mecanismo de control en lo social y en lo económico1.

«Las fundaciones de ciudades y el pensamiento urbanístico hispano en la era del Descubrimiento», por María Isabel Navarro Segura, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, Vol. X, núm. 218 (43), 1 de agosto de 2006.