Como hemos repetido una y otra vez en este rincón de Somos Canarias: si desde nuestro Archipiélago, no defendemos con un nacionalismo canario unido los intereses de nuestra tierra, nadie va a venir a hacerlo, y mucho menos, los partidos centralistas –PSOE, PP, Vox, Unidas Podemos o Ciudadanos–. Todos ellos tienen algo en común: su obediencia ciega y acrítica de lo que les mandan desde Madrid. Lo han demostrado una y otra vez, y ese centralismo es imposible de doblegar si no es con partidos de obediencia canaria que no tienen otra razón de ser que luchar por esta tierra tan olvidada históricamente. Por eso, la unión del nacionalismo canario de CC-PNC y de NC es necesaria: sólo alineando esos intereses se podrá demostrar a la ciudadanía canaria de la utilidad y de la necesidad de defender nuestra identidad diferenciada e inclusiva dentro de España y la Unión Europea.

De ahí la pertinencia de recordar las palabras de Ana Oramas recién celebradas las pasadas elecciones del 10 de noviembre:

«(…) En un escenario muy complicado, con la polarización del voto y la radicalización de la política española, hemos resistido y los dos escaños de los dos diputados nacionalistas van a estar al servicio de la defensa de los intereses de las ocho Islas Canarias».

Nunca podemos olvidar lo siguiente: sólo importará nuestra tierra si necesitan nuestros votos para su investidura y para su gobernabilidad; y, para ello, Canarias debe ser lo prioritario para el nacionalismo canario –lo demás, es desenfocar nuestros intereses–.

Se deberá escuchar y dialogar: eso se llama política, pero sin perder de vista que se deben respetar los fueros de nuestra tierra no sólo con declaraciones, sino con hechos y compromisos frente a vagas promesas que luego se olvidan. Gracias a la unión del nacionalismo canario, estamos seguros de que, llegado el momento y dependiendo de lo que se escuche, se tomará la decisión acertada: Canarias lo merece.