ZEC

En el ámbito político es un lugar común el desarrollo de la crítica gruesa, sin matices. No apostamos por esa línea, por una razón sencilla: toda crítica implica discriminar fenómenos, ideas u opiniones que aparentemente pertenecen a la misma clase o género de realidad. La ZEC (Zona Especial Canaria) nos brinda actualmente esta posibilidad, y lo haremos con dos argumentos entrelazados que se retroalimentan.

1

El primero es cuantitativo: de 428 a 522, el número de empresas acogidas a la ZEC se ha incrementado un 22% en los últimos tres años; de 3.948 a 4.879, la cifra de empleos ha crecido un 24%; y al cierre de 2015, estaban inscritas ya 471 empresas. Como vemos, unas cifras que hablan por sí solas, y que demuestran el acierto de su gestión en los últimos años: de su presidenta, Beatriz Barrera Vera, y de su vicepresidenta, Milagros Luis Brito.

2

El segundo es cualitativo: el ZEC, un instrumento fiscal que es posible, entre otras razones, por pertenecer a las RUP (Regiones Ultraperiféricas) de la Unión Europea, fue reformado en 2015 tras una larga reivindicación histórica; de este modo, en Canarias las empresas tributan un 4% en el Impuesto de Sociedades, siempre y cuando hayan creado actividad económica y empleo en su propio territorio, como ha sucedido en 2015 y 2016.

Convertirse en una zona atractiva fiscal a nivel nacional e internacional, con las máximas garantías jurídicas que nos dota la Unión Europea, es para Canarias uno de sus mejores argumentos para diversificar su economía, y convertirse en una plataforma de inversión fundamental entre los tres continentes: Europa, África y América. Si a ello añadimos una elección adecuada en las líneas fundamentales de su potencial fiscal y económico, nuestro título queda justificado: ZEC, un ejemplo de buena gestión pública.